Rodrigo Eguiguren

    Biologo-consultor ambiental, tres hijas, novena promoción

     

    En el Intisana todos los momentos estaban cargados de alegría y buen humor; hasta los más tristes, cuando salían los cuadros de notas luego de las famosas "juntas". No sé si éramos muy vagos, o los profes muy duros, pero la verdad es que hasta el más "matón" (norio, aplicado) temblaba de aquellos exámenes finales. Sin duda los momentos más emotivos eran las competencias intercolegiales, para las que nos preparaba Ramón Unda y su equipo de entrenadores. Competíamos en básquet, fútbol, ciclismo, atletismo, natación, etc. En varios campeonatos, ganamos a colegios de fama en lo deportivo como el Alemán, Militar, Mejia, Americano, etc. De ahí el cariño que le teníamos al Intisana y estábamos en todos los partidos a cualquier hora que fueran. Por otra parte, una de las cosas que más agradezco del Intisana es ese respeto por la vida que me inculcó desde temprana edad, al igual que la disciplina y lealtad. Tanto en la formación académica como espiritual, moral y deportiva, el Colegio buscaba, hasta en las situaciones más cotidianas, formar niños y jóvenes con valores.


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