Ex alumno Eduardo Meythaler nos escribe desde CHINA

    • Eduardo Meythaler, ex alumno de la 39na promoción del Colegio Intisana.
    • Estudio Ingeniería Comercial, en la Universidad de los Hemisferios en Quito.
    • Actualmente estudia en Peking University HSBC Business School

    Carta Eduardo Meythaler

    Luego de terminar mis estudios en el Intisana me mudé a Oxford-Inglaterra, en donde trabajé como asistente de rectorado en un colegio y estudié inglés por un año. Al regresar a Ecuador estudié mi carrera de ingeniería comercial en la Universidad de los Hemisferios, paralelamente trabajaba en una empresa constructora y empecé a estudiar chino-mandarín con la idea de terminar mis estudios y mudarme a China a realizar una maestría. Esto llamo la atención de mi familia, amigos y allegados profesionales, no es algo común en Ecuador que una persona decida ir a vivir al otro lado del mundo, a un país totalmente distinto en idioma, cultura, y tradiciones. Y que adicionalmente nunca antes lo había visitado.

    Comencé a buscar programas de negocios en las mejores universidades de China ya que si me iba a ir tan lejos tenía que ser a lo mejor, eso sí con gran incertidumbre si me aceptarían en el programa o no. Apliqué a la mejor universidad de China y actualmente top 25 en el mundo, Peking University, no solo me aceptaron en el programa de negocios, sino que me ofrecieron una beca del 100% en mis estudios. Dos años han pasado desde que emprendí mi viaje a China y puedo decir que ha sido la mejor experiencia de mi vida hasta el momento. A pesar de haber estudiado mas de dos años mandarín en Ecuador, llegué a mi ciudad Shenzhen, donde se encuentra el campus sur de la prestigiosa Peking University HSBC Business School y me sentía en otro planeta, una mezcla de incertidumbre, felicidad, y hasta un poco de miedo.

    Cada día en China es una nueva aventura y si en algún momento siento que me encuentro en mi zona de confort o entro en la rutina, simplemente tomo un bus fuera de la universidad, me voy a recorrer la ciudad, me pierdo, hablo con gente local, como algo en un restaurante local, muchas veces sin entender nada del menú, y nuevamente me siento como el primer día que llegue a China. 

    Actualmente en el Ecuador se habla mucho de China, muchos comentarios tanto positivos como negativos, pero en realidad para mí China es un país IMPRESIONANTE, con los trenes más veloces del mundo, ciudades llenas de rascacielos que en las noches se convierten en un espectáculo de luces, con el sistema de pagos electrónicos más tecnológico y avanzado que he visto. Por ejemplo, aquí no hace falta llevar dinero en efectivo o tarjetas de crédito, en realidad no hace falta tener billetera, ya que todo se paga con el celular y con los famosos códigos QR.

    Como se pueden imaginar, el nivel de la maestría ha sido muy fuerte, comparto clases con gente brillante de más de 40 países distintos que hablan en promedio 4 diferentes idiomas. Para ser competitivo en un ambiente así se necesita esforzarse mucho y no solo trabajar duro sino trabajar inteligentemente. En general siento que los esfuerzos han sido bien recompensados, fui elegido representante de mi programa en la universidad, gane una mención por mi desempeño en mi primer año de estudio, actualmente me encuentro concursando en casos de negocios entre varias universidades de Asia y del mundo, abrí mi pequeña empresa de comercialización de productos a Alemania y estoy a muy poco tiempo de defender mi tesis y graduarme.

     

      

    En fin, mi mayor intensión con esta carta es que los muchachos del Intisana salgan y exploren el mundo, que se atrevan a soñar en grande y que nunca se dejen vencer por la rutina, se enfrasquen en la zona de confort o tengan miedo a lo desconocido. Persigan sus sueños y si tienen miedo a hacer algo solo háganlo que en el proceso se encontraran con gente grandiosa, aprenderán mucho y sobre todo se divertirán. Aprovechen de su vida estudiantil y prepárense y esfuércense para salir y comerse el mundo, para ser competitivo profesionalmente, pero sobre todo ser un buen ser humano, a nunca olvidarse de los valores y virtudes inculcados en casa y en el colegio, a ser humilde y agradecido con Dios, con sus padres, amigos y maestros y así santificar el trabajo todos los días.

     

     

     


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