René Arrobo

    Arquitecto, cinco hijos, primera promoción)

     

    Nosotros iniciamos el Colegio en 1966.Éramos veinte compañeros en la 10 de agosto y El Inca, en una casa con un gran terreno para divertirse y jugar. Esto duró dos años y nos mudamos al sitio actual. En invierno, como los buses no podían curvar desde La Prensa, subíamos por calles recién abiertas y chaquiñanes a campo traviesa. En el terreno del Colegio coleccionábamos casquillos de balas, huellas del Club de Caza y Pesca de Quito que nos había precedido en ese sitio. Fueron años muy hermosos y lo más importante fue la formación humana y espiritual recibida en el Intisana. Tengo cinco hijos, desde un universitario hasta uno en pre-kinder (todos en el Intisana o El Pinar) y para ayudarles en cada una de las etapas de la vida me ha ayudado mucho ese sentido positivo y trascendente que nos enseñaban: que vamos a una vida más allá y que debemos prepararnos para ella.