Lo importante de la Educación diferenciada - 12 preguntas (3º parte)

    Educación diferenciada - 12 preguntas (2º parte)
    Fuente:
    Aceprensa.
    Imagen:
    Colegio Intisana.

    7. Si la sociedad es mixta, ¿no debería la escuela reflejar lo que es la sociedad?
    8. Separar chicos de chicas, ¿no supone segregar o discriminar?
    9. ¿La educación diferenciada es positiva para el liderazgo de la mujer en la sociedad?

    7. Si la sociedad es mixta, ¿no debería la escuela reflejar lo que es la sociedad?

    La sociedad es mixta, y la familia es mixta también, pero, por ejemplo, en todas las culturas a lo largo de toda la historia ha sido y es habitual que, en las familias, chicos y chicas tengan habitaciones diferentes. ¿Por qué? No es fácil saberlo, pero hay un sentir general de que resulta positivo para su desarrollo el hecho de que tengan un cierto espacio de intimidad circunscrito a su propio sexo.

    En el deporte, también es bastante corriente separar chicos y chicas, en casi todas las especialidades. Y nadie piensa que eso sea segregar, ni que vaya contra la igualdad: en todo caso, lo habitual es que favorezca la igualdad, pues es bastante corriente que haya diferencias importantes.

    Normalmente los detractores de la enseñanza diferenciada mantienen que una clase solo de chicos o solo de chicas es algo artificial, ya que la escuela debe ser un espacio de socialización entre chicos y chicas que facilite actitudes abiertas y libres. En esto último es fácil estar totalmente de acuerdo, pero la cuestión es cómo lograrlo. No es evidente la afirmación de que la escuela, por el mero hecho de ser mixta, eduque mejor en la igualdad y en la apertura. Hay demasiada gente que piensa que con juntar chicos y chicas en clase ya han hecho mucho por la educación en la igualdad, pero quienes han estudiado esto más a fondo enseguida ven que el asunto es un poco más complejo y que, paradójicamente, los resultados en igualdad en educación diferenciada son con frecuencia mejores.

    Además, en la adolescencia, el ambiente libre de la distracción que con frecuencia supone la presencia del otro sexo en el aula, hace que la enseñanza diferenciada favorezca la faceta académica: la eficacia docente es mayor al tratar con grupos más homogéneos, la tranquilidad en el aula aumenta y el desarrollo individual y personal mejora, pues tienen más tiempo de ser ellos mismos, de llegar a conocerse en profundidad, de configurar mejor su propia personalidad.

    8. Separar chicos de chicas, ¿no supone segregar o discriminar?

    Algunas personas argumentan que, al separar chicos de chicas en las aulas, la escuela diferenciada discrimina y segrega. Pero, según la dinámica de ese razonamiento, también sucedería eso mismo en otros muchos casos.

    Por ejemplo, la liga profesional de fútbol de Primera División es masculina en casi todos los países del mundo. ¿Eso significa que discrimina y segrega? ¿Habría que imponer cuotas de varones y mujeres en los equipos de fútbol? En los Juegos Olímpicos hay especialidades y equipos masculinos y femeninos en casi todos los deportes. ¿Qué sucedería si hombres y mujeres corrieran juntos los 100 metros lisos?

    Hay diferentes exigencias en las pruebas físicas para hombres y mujeres en las pruebas de ingreso para academias o puestos dedicados a fuerzas de seguridad. ¿Suponen discriminación?
    La legislación vigente en casi todos los países del mundo exige que haya vestuarios y baños separados para hombres y mujeres. ¿Son también leyes segregadoras?

    En los centros comerciales suele haber departamentos para señoras y para caballeros. Hay moda de la mujer y del varón, revistas dirigidas a la mujer... y nadie lo considera discriminatorio.

    Las familias suelen poner a hijos e hijas en habitaciones separadas. ¿También habría que considerarlo segregador?

    En casi todos los países hay ministerios, consejerías, direcciones generales o institutos públicos dedicados a la mujer. ¿También suponen discriminación?

    Parece claro que la cuestión de la discriminación no es sencilla, y que resulta peligroso abordar el tema sin un poco de profundidad, para no caer en simplificaciones. Por eso se han establecido acuerdos internacionales para determinar qué es discriminación y qué no es discriminación, de manera que se tenga un cierto criterio a la hora de interpretar los principios constitucionales en cuestiones tan importantes. Y en esos acuerdos internacionales (como los establecidos por la UNESCO) se ha considerado siempre que la educación diferenciada no supone discriminación si hay una oferta equivalente para chicos y chicas.

    9. ¿La educación diferenciada es positiva para el liderazgo de la mujer en la sociedad?

    Algunas personas a veces han argumentado que, aunque la educación diferenciada tenga ventajas académicas o incluso de socialización, es un modelo que lleva a la mujer a educarse en estereotipos de falta de liderazgo social y en otros viejos atavismos de dominio por parte del varón.

    La realidad, sin embargo, es que en los colegios femeninos, al haber solo chicas en clase, y al no estar presente el liderazgo más impulsivo y vehemente del varón, emerge con mucha más facilidad el liderazgo femenino y se consolidan personalidades activas que con el tiempo adquieren gran desarrollo.

    Si analizamos, por ejemplo, dónde han estudiando las mujeres que han adquirido un mayor liderazgo y relevancia social y profesional en las últimas décadas en Estados Unidos, observamos una línea interesante. Nancy Pelosi, primera mujer portavoz de la Cámara de Representantes, estudió en el lnstitute of Notre Dame, Catholic all-girls High School, una escuela solo para chicas de Baltimore, Maryland. Sally Ride, primera mujer que viajó al espacio, estudió en Westlake School for Girls, una escuela femenina de Los Angeles. Madeleine Albright, primera mujer Secretaria de Estado, estudió también en Wellesley College. Drew Gilpin Faust, única mujer Presidente de Harvard, estudió en Concord Academy, escuela femenina de Concord, Massachusetts. Condoleezza Rice, primera mujer responsable de la Seguridad Nacional y luego también Secretaria de Estado, estudió en St. Mary's Academy, all-girls Catholic High School, otra escuela solo para chicas en Cherry Hills Village, Colorado. Christine Todd Whitman, primera mujer gobernadora de un Estado (New Jersey), estudió en Wheaton College, escuela femenina de Norton, Massachusetts. Hillary Clinton, Secretaria de Estado, estudió en Wellesley College, universidad femenina en Boston, Massachusetts.

    Todas esas mujeres, que son las que han demostrado el máximo nivel de liderazgo nacional e internacional, estudiaron en un colegio single-sex. Podría pensarse que esto es así porque la mayoría de los colegios privados norteamericanos, de donde salen las clases dirigentes, son single-sex, pero la realidad es que solo el 7% de esos colegios lo son. ¿Por qué esas mujeres de mayor liderazgo han estudiado precisamente en ese 7% de colegios diferenciados y no en el 93% de colegios mixtos de élite? Si hay catorce veces más de escuelas privadas mixtas que de un solo sexo, ¿por qué luego hay tanta desproporción en cuanto al liderazgo de las mujeres que salen de esas escuelas en todas las esferas de la sociedad estadounidense?

    Por eso Hillary Clinton, al defender la reforma educativa aprobada en 2002, decía:

    No debe haber ningún obstáculo para ofrecer opciones de un solo sexo dentro del sistema de escuelas públicas. Tenemos que admitir los logros de esas escuelas en todo el país. Sabemos que tienen estudiantes y padres llenos de energía. Deberíamos tener más escuelas así.


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