Navidad

    Hace 2004 años se dio la noche más luminosa de la historia, la estrella de Belén se mostraba radiante, todos los astros aparecían relucientes, la naturaleza se regocijaba.

    En un humilde pesebre la más pura doncella mecía en sus brazos a un niño más brillante que el sol. Un santo y casto barón cuidaba de brindarles comodidad.

    Desde lo alto del cielo resonaban voces angélicas entonando himnos de júbilo, nació el Mesías Nuestro Salvador; la mula y el buey abrigaban el ambiente.

    Durante muchos siglos las almas fieles a Dios esperaban ansiosas su venida.

    Desde oriente llegaron tres reyes sabios llamados magos, representaban al género humano de todos los confines de la tierra, reverentes besaban sus pies e inclinaban la cabeza en profunda adoración, alegres pastores le obsequiaban sus ovejas.

    XXI siglos después las alegrías del Sagrado Nacimiento recorren el mundo entero, y sin que sea necesario entregarse a las exageraciones comerciales, los corazones abiertos reciben de Jesús paz y felicidad.

    Niños y adultos arman el Belén, la navidad es una buena ocasión para reunir a la familia entorno a Jesús y a María no perdamos la oportunidad de elevar nuestras plegarias pidiendo fortalecer nuestra fe y el amor a Dios el mismo que nos conducirá a la felicidad eterna del que los alborozos de la navidad no son si no un antegozo.

    JAIME A. DOUSDEBÉS V.