Procrastinar: El problema de posponerlo todo

    Procrastinar: El problema de posponerlo todo

    Si usted o sus hijos lo posponen todo, o les cuesta tomar decisiones, este artículo le puede dar algunas luces de cómo mejorar y llegar a un correcto equilibrio.

    Sinónimo de diferir, posponer o aplazar, la palabra procrastinar posee una profunda connotación psicopatológica y tiene que ver con la costumbre de no hacer a tiempo las tareas que deben ser realizadas.

    Cuando procrastinar ya no es la excepción sino la regla en su agenda diaria, es posible que su problema no sea únicamente de autodisciplina, sino algo más profundo que puede causar heridas en la autoestima y la capacidad productiva.

    Para detectar si usted procrastina, pregúntese si es de aquellas personas que nunca hace las cosas a tiempo. Ante todo, descarte que la causa sea un mal manejo del tiempo; si es así, basta con aprender y manejar habilidades para administrarlo adecuadamente.

    Pero si usted conoce las reglas para realizar a tiempo las tareas (y sabe manejar su tiempo) pero no las pone en práctica, está enfrentando un serio problema. ¿Siente por ello culpabilidad, ansiedad, sentimientos de ser inadecuado en su desempeño laboral? Si eso es así, ya tiene ganado una buena parte del terreno: al reconocerlo, ha superado parte del bloqueo emocional que ocasiona el problema.

    Auto evalúese

    Las causas de su manía de aplazar o posponer pueden ser diversas. Si quiere entender y resolver adecuadamente el problema, debe analizar cuidadosamente aquellas situaciones en que no ha llevado su trabajo a término de una manera adecuada y feliz. Para ello, hágase las siguientes preguntas:


    ¿Termina sus trabajos con dificultad, porque los considera poco importantes o que carecen de significado?

    ¿Siente que el proyecto en el que trabaja ha sido impuesto por sus jefes y no tiene deseos de dedicarle mucho tiempo?

    ¿Quisiera hacer el trabajo perfecto y esto es imposible?

    ¿Siente que no puede responsabilizarse por el empeño que los otros miembros del equipo ponen en el proyecto?

    ¿No tiene lo suficientemente claro el papel que desempeña en la tarea propuesta?

    ¿No se atreve a llevarlo a cabo porque se siente en un campo desconocido, o no tiene la información o el entrenamiento suficiente para llevar a cabo las tareas? 


    Las formas de posponer

    Si ya reconoció que tiene un problema y encontró las causas del mismo, ahora necesita aclarar como es su indecisión. Considere los siguientes ejemplos:

    ¿Actúa como si al ignorar la tarea que tiene pendiente, ésta desapareciera por arte de magia?

    ¿Subestima el trabajo que le implicará llevar a cabo la tarea que tiene pendiente, o considera que será muy fácil para usted hacerla adecuadamente y a tiempo?

    ¿Considera que realizar la tarea de una manera mas o menos adecuada, será suficiente?

    ¿Se engaña a si mismo cambiando actividades mas importantes por otras de menor trascendencia?

    ¿Cree que pequeñas demoras en las actividades no tienen real importancia?

    ¿Dramatiza mucho las tareas que deben ser realizadas?

    ¿Observa que le da toda la importancia a uno solo de los aspectos del trabajo?

    ¿Se “paraliza” mentalmente al tener que decidir sobre varias alternativas?

    Qué se debe hacer

    Si observa alguna de estas situaciones en su comportamiento habitual, está listo para sobreponerse a esta situación.

    La siguiente es una lista de recomendaciones que pueden ayudarle a manejar el problema:

    De los ejemplos anteriores, escoja cuáles coinciden con su conducta habitual. Escríbalos.

    Tome decisiones honestas sobre su trabajo. Si está dispuesto a dedicarle solo una poca cantidad de tiempo, admítalo – no permita que el sentimiento de culpa interfiera con su decisión - . Evalúe las consecuencias de invertir sólo cierta cantidad de esfuerzo o tiempo en un proyecto determinado y encuentre la situación que permita una ganancia óptima de su inversión . Esta etapa supone razones intencionales para evitar el trabajo. Si usted, inconscientemente ha estado evitando realizar sus tareas, admita que quiere alcanzar ciertas metas y acepte las responsabilidades necesarias para lograrlas.

    Trabaje para lograr entender adecuadamente las necesidades que le permitirán lograr terminar un trabajo en un tiempo dado.

    Diferencie entre las actividades que dramatizan su sensación de estar muy ocupado y aquellas que le ayudarán a terminar el trabajo. Dedique sólo el tiempo necesario a cada parte del trabajo.

    Diseñe un esquema de todo el proyecto y visualice las etapas que es necesario llevar a cabo


    Planeación efectiva

    Vale la pena:

    Segmentar las tareas. Todo el trabajo junto parece imposible pero pequeñas secciones pueden verse más manejables. Divida la tarea en pequeños pasos.

    Distribuir estas tareas segmentadas de manera razonable, según el tiempo disponible.

    Observar los progresos analizando esas pequeñas etapas.

    Tener en cuenta que los seres humanos frecuentemente necesitamos variedad y relajación.

    Ser razonable con lo que espera de sí mismo. Si es muy perfeccionista o demasiado estricto, esto puede sabotear sus esfuerzos para terminar sus trabajos.


    Adaptado de la Revista Avianca. Autor: José Posada V.


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