Vida interior, comienzo de la felicidad

    Vida interior, comienzo de la felicidad
    ¿Dónde está la clave de la felicidad? Es la pregunta que muchos nos hacemos a lo largo de nuestras vidas. Pues aunque no existen fórmulas concretas para lograr la plenitud, se sabe que la felicidad comienza con una vida interior rica y profunda y con una permanente comunión con Dios nuestro Padre.

    Vivimos en un mundo en el que el bienestar y el placer se confunden con una falsa felicidad. Pero esto es solo un estado momentáneo en el que se cae cuando nos concentramos en los bienes materiales, en el poder, en el reconocimiento social o en el éxito.

    Sin embargo, la felicidad verdadera y profunda es mucho más que solo aprender a disfrutar de las cosas pequeñas y cotidianas, o aceptar nuestras cualidades y limitaciones. Aunque una actitud positiva ante la vida nos ayuda a ser felices, no es la respuesta a la felicidad.

    La felicidad no está en uno

    Desde el Antiguo Testamento, las Sagradas Escrituras nos dicen que es feliz quien ama a Dios, quien le busca y espera en Él. La felicidad, en último término, reside en la comunión con Dios y en Dios como persona (Sal 73, 25). Cuando volvemos la mirada a Dios, encontramos la única felicidad verdadera (Sal 2, 12; 34, 9; 40, 5; 84, 13; 112, 1).

    Si creemos que la felicidad está en nosotros mismos, terminaremos solos en esta búsqueda ya que al centrar toda la atención hacia el ego, encontraremos motivos de tristeza y contradicción. Quien es egoísta y solo piensa en sí mismo, crea una vida solitaria.

    Por ello, al volcarnos hacia los demás y solidarizarnos con el dolor ajeno, nuestros problemas y sufrimientos se vuelven menos importantes. El gran antídoto contra el egoísmo es la caridad. Y la caridad es un camino a la felicidad en el que vamos de la mano con quienes nos rodean. Cuando una persona es realmente feliz, se entrega a los demás incondicionalmente y sabe afrontar los contratiempos y hacer de esas experiencias algo positivo en la vida.

    Para lograr una vida interior

    Estos son algunos pensamientos sobre el significado y la importancia de tener una vida interior:

        “La frivolidad ha sido siempre la corruptora de las almas”.
        “La fuente de la verdadera felicidad se encuentra en el interior de cada ser humano, donde Dios se hace paz, alegría, gozo, serenidad para quienes viven en amistad con El, y no en las cosas exteriores.”
        “La vida interior es un aspecto fundamental y esencial de la vida cristiana y apostólica”.
        “Debemos tener mucha vida interior, mucha vida de unión con Dios, mucha capacidad de interiorización personal, mucho crecimiento en profundidad, porque ahí es donde realmente se es feliz”.
        “El silencio es como el portero de la vida interior” (libro Camino)
        “Si pierdes el sentido sobrenatural de tu vida, tu caridad será filantropía; tu pureza, decencia; tu mortificación, simpleza; tu disciplina, látigo, y todas tus obras, estériles”. (Libro Camino)

     

    Las pequeñas bienaventuranzas

    Felices los que se ríen de sí mismos, porque nunca acabará su diversión.

    Felices los que no confunden un grano de arena con una montaña, pues se ahorrarán muchas preocupaciones.

    Felices los que saben descansar sin buscar excusas, porque están en el camino de la sabiduría.

    Felices los que no se toman muy en serio, porque serán más estimados por los demás.

    Felices serán si toman en serio las cosas pequeñas y afrontan con calma las grandes: llegarán muy lejos en la vida.

    Felices si aprecian una sonrisa y olvidan un mal gesto, pues caminarán por la vertiente feliz de la vida.

    Felices si son comprensivos con los malos gestos de los demás; les tendrán por tontos, pero ése es el precio del amor.

    Felices los que piensen antes de obrar y oran antes de pensar, porque evitarán muchos errores.

    Felices si reprimen su lengua y saben sonreír, aunque les contradigan y les molesten; porque el Evangelio ha prendido en su corazón.

    Y, sobre todo, felices, si reconocen, en todos al Señor; porque la luz de la verdad brilla en su vida y han hallado la verdadera sabiduría. (Joseph Folliet)

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